LA FUERZA LIBERADORA DE LA FE

LA  FUERZA  LIBERADORA  DE  LA  FE


La palabra de salvación y sanación. La fuerza liberadora de la fe


Drewermann habla de las verdades antiguas de la fe con un lenguaje nuevo, ricamente imaginativo y que apela a las razones del corazón. La palabra de la fe sana y salva, protege, redime y fortalece el espíritu con la fe capaz de derrotar al miedo y la angustia.


Las entrevistas de Drewermann presentadas en este volumen son la mejor forma de ir al meollo de una de las obras teológicas y culturales más valerosas y discutidas de los últimos tiempos. Si comprendemos los símbolos que nos habitan, podemos librarnos de nuestros temores y angustias y recuperar plenamente el gusto de vivir. La Buena Nueva que libera no nos puede ser impuesta como una palabra autoritaria, sino que por el contrario debe ser asumida por cada uno como algo justo y auténtico.


Cuando un camino está construido de manera que todos los coches caen en la fosa en el mismo lugar, el responsable es el constructor y no el conductor. “Es lo que pensó Adán después de su pecado. Si los hombres son libres de no cometer pecado, ¿por qué desde todos los tiempos ellos han pecado y por qué ellos tienen necesidad de redención?”.


En las discusiones teológicas concernientes al pecado original, la doctrina de la Iglesia no hace otra cosa que reproducirse a sí misma. No esclarece la visión. Es en su nombre como la sexualidad es desvalorizada y los seres humanos neutralizados para ser sometidos incondicionalmente a la Iglesia. Una tal doctrina de pecado ha sido siempre una doctrina de poder y de dominación, un instrumento de alienación. Pero el problema permanece: ¿Qué es aquello que nos empuja, en el ejercicio de la libertad, a transgredir el mandamiento de Dios y a desear ser como Él?


Es aquí donde el psicoanálisis nos ayuda a avanzar, como la filosofía de la existencia, la psicología animal, la historia de las religiones, los cuentos… Como un ascensor que une los diferentes planos de la existencia humana, piso a piso, todas estas aproximaciones nos reenvían al problema central de la angustia.


Comprendiendo los símbolos que nos habitan, nosotros podemos ser liberados de nuestros miedos escondidos y reencontrar plenamente el placer de vivir. La Buena Nueva que libera no puede imponerse a quien escucha bajo la forma de una palabra de autoridad, sino que debe ser reconocida por cada uno como justa y cierta.


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PROFETAS

CONSOLAD A MI PUEBLO.


EL MENSAJE DE LOS PROFETAS ELIAS E ISAIAS.


 


Eugen Drewermann ofrece con este “libro de consolación” ayudas para la vida y orientación  sicológica y espiritual al mismo tiempo.


 


Los textos de hombres de Dios tan grandes como Elías e Isaías pueden enseñarnos a encontrar la fe en la existencia vivida por hombres llenos de confianza.


 


Se trata de recuperar la fe frente a la crisis evidente de todas las formas y formulas de la piedad,  falseadas,  dogmáticamente endurecidas,  ideológicamente deformadas, litúrgicamente y culticamente vaciadas.


 


Los textos son como un camino para recuperarse a si mismo como ser humano,  bajo los ojos de Dios, absolutamente en todas las circunstancias.


 


Con un lenguaje poderoso y cercano a la vida nos descubre tiempos muy lejanos y refleja la manera de obrar de personas y del pueblo de Israel en su relación con Dios.


 


Al lector de hoy le comunica abiertamente un acceso a la fe de Israel y con ello a las raíces auténticas del cristianismo



El autor ha conseguido, de una forma poco habitual y muy sensible, leer de manera nueva el Antiguo Testamento y de captarlo en su forma judía. Un merito difícil de valorar justamente, como aportación al diálogo cristiano – judío y por tanto a la paz entre las religiones del mundo.


 


Ninguna figura de profeta esta tan presente en el judaísmo como Elías: Él es el patrón protector de todos los que se encuentran solos y sufren, es la esperanza para todos los desesperados.


 


Hasta hoy, en las familias se conserva una silla para Elías, durante la fiesta de Pascua.  Porque él podría venir pronto y con el irrumpiría el reino del Mesias. Pero, hasta que esto no llega perdura la misión de los profetas: Consolad, consolad a mi pueblo.


 


Is. 52. 9


 


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CRITICA DE LOS INTERMEDIARIOS DE DIOS

Dios inmediato


El contenido fundamental de este libro está resumido en su título: Dios inmediato. Es decir, afirmación de Dios, fe en la palabra del “hombre de Nazaret”, pero también crítica radical a los intermediarios entre Dios y el hombre: el dogma, las instituciones, el poder clerical en cuanto incompatible con el evangelio y ajeno a los descubrimientos de la ciencia, en especial a los de la psicología profunda.


Encontramos al teólogo de Paderborn, quien, a partir de las experiencias fundamentales de su infancia, describe a grandes rasgos el desarrollo de su pensamiento y su propia postura frente a la realidad que presentan una iglesia y una sociedad determinadas. Descubrimos así a un personaje extraordinario que, por su gran humanidad, su gran cultura, su saber moderno, sus fuertes convicciones y su palabra generosa anclada en el evangelio, tiene mucho que decir al hombre de hoy.


El lector encontrará a lo largo de estas páginas los grandes jalones que han ido marcando el pensamiento de Drewermann: una nueva hermenéutica, el pacifismo, la bioética, la experiencia mística, el encuentro consigo mismo, los derechos de los más débiles, la defensa de los represaliados, el respeto a las grandes tradiciones religiosas, el derecho de los animales, la ecología...


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DALAI LAMA y EUGEN DREWERMANN

La no-violencia y el diálogo entre las religiones


 


El Dalai Lama y Eugen Drewermann testimonian la complementariedad de budismo y cristianismo. Para el Dalai Lama, las religiones deben entrar en diálogo, puesto que sus diferencias son útiles para responder a diferentes expectativas humanas; en cambio, sería criminal oponerlas. Todas hacen una llamada a la misericordia, que, sólo ella, puede superar la desconfianza y la hostilidad.



El diálogo interreligioso desarrolla una actitud espiritual, no tan sólo de tolerancia, sino de benevolencia activa, en provecho de toda la humanidad. La no-violencia procede de la misma actitud interior y debe llegar hasta el desarme por acuerdo mutuo.



Eugen Drewerman explica su propia “conversión” a la espiritualidad budista, a la edad de dieciséis años, en el momento del rearme de Alemania. Él da testimonio además de su propia experiencia de la no-violencia, entendida también en la relación con los animales, y de su convicción interreligiosa profunda en el interior mismo del cristianismo. Su comentario del Padre Nuestro nos ilustra aquí sobre ello.


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